¿Qué es el ácido hialurónico y por qué es distinto el de los rellenos?
El ácido hialurónico es una molécula de azúcar presente de forma natural en tejidos como la piel, las articulaciones y el ojo; fija agua y aporta plenitud y elasticidad al tejido. El ácido hialurónico natural del tejido se degrada y se renueva con rapidez, normalmente en cuestión de días, por lo que el que se usa en los rellenos se reticula para formar un gel duradero que puede permanecer en el tejido durante meses.
El ácido hialurónico pertenece a un grupo de moléculas de azúcar de cadena larga llamadas glicosaminoglicanos, y es abundante en la piel, sobre todo en la dermis. Su característica principal es que fija una gran cantidad de agua, y así contribuye a que la piel se vea hidratada y llena. La cantidad de ácido hialurónico de la piel disminuye con la edad, y este es uno de los factores que hacen que la piel se vea más fina y menos llena. Su estructura química es la misma en todas las especies vivas, por lo que el ácido hialurónico de los rellenos tiene la misma estructura básica que la molécula del propio cuerpo. Hoy el ácido hialurónico que se utiliza en los rellenos se obtiene sobre todo por fermentación bacteriana, sin tejido animal, y en las etiquetas de los productos suele aparecer con el nombre de su forma de sal, hialuronato de sodio.
El ácido hialurónico natural es degradado rápidamente por enzimas del tejido y se repone de forma constante. Por eso, el ácido hialurónico sin reticular permanece en el tejido solo brevemente al inyectarse y no aporta un volumen apreciable. Este ácido hialurónico libre se usa sobre todo en mesoterapia y en algunos skin boosters dirigidos a la hidratación y la luminosidad de la piel. En los productos de relleno, las cadenas de ácido hialurónico se unen entre sí para formar una red tridimensional. Esta red hace que el gel resista mejor a las enzimas, le ayuda a conservar su forma y le permite sostener el tejido. Esta diferencia estructural es la base de la distinción entre relleno y skin booster: uno está diseñado para el volumen y el contorno, el otro para la calidad de la piel.
¿Qué es la reticulación y cómo influye en el comportamiento del relleno?
La reticulación consiste en unir químicamente las cadenas de ácido hialurónico mediante una molécula de enlace; el agente reticulante más utilizado en los rellenos es el BDDE. A medida que aumenta el grado de reticulación, el gel suele volverse más firme y más resistente a las enzimas. Sin embargo, más reticulación no significa que un producto sea más adecuado para todas las zonas; lo que importa es el equilibrio que conviene a cada zona.
Durante la fabricación, las cadenas de ácido hialurónico se hacen reaccionar con la molécula de enlace para que se unan entre sí; el agente que no ha reaccionado se elimina después mediante pasos de purificación. Los fabricantes prestan especial atención a esta fase para mantener bajo el nivel de agente residual. En algunos productos el gel resultante se combina con una pequeña cantidad de ácido hialurónico sin reticular para facilitar la inyección, y muchos productos contienen además lidocaína para reducir las molestias durante el tratamiento. Los fabricantes dan nombres tecnológicos distintos a sus propios métodos de producción; Vycross, en la familia Juvederm, es un ejemplo. Estos nombres ayudan a explicar por qué los productos se comportan de forma diferente, pero por sí solos no equivalen a una clasificación de calidad. Sea cual sea la tecnología empleada, el requisito básico es que el producto esté registrado y sea trazable en Turquía.
El grado de reticulación afecta a la firmeza del gel, a su elasticidad, a su tendencia a absorber agua y a la velocidad a la que se degrada en el organismo. Un gel muy reticulado puede mantener mejor su forma en zonas que necesitan soporte sobre el hueso, como el mentón o el pómulo, pero puede sentirse firme y poco natural en zonas móviles como los labios o en zonas de piel fina como la que hay bajo los ojos. Los geles más blandos, con menos reticulación, se adaptan con más facilidad al tejido pero por lo general se degradan antes. El grado de reticulación también influye en cómo responde el relleno a la hialuronidasa; los geles más densos a veces necesitan más enzima o más de un tratamiento. Por eso el producto se elige según lo que necesita la zona y no según una sola propiedad.
¿Qué significan las diferencias de densidad y firmeza entre rellenos?
Los rellenos de ácido hialurónico difieren en la cantidad de ácido hialurónico por mililitro (concentración), en la firmeza y la capacidad de mantener la forma del gel (G′), en la cohesividad, en la fluidez y en la tendencia a hincharse al absorber agua. Estas propiedades determinan si un producto levantará el tejido, hasta dónde se extenderá y cómo se sentirá bajo la piel.
La concentración indica cuánto ácido hialurónico contiene un mililitro de producto, y en muchos rellenos va aproximadamente de 15 a 25 miligramos por mililitro. Sin embargo, la concentración por sí sola no determina la firmeza ni la duración de un producto; también importa qué parte de esa cantidad está reticulada. El módulo elástico, expresado como G′ (G prima), indica lo bien que el gel conserva su forma bajo presión. Los productos con un G′ alto se prefieren por lo general para el soporte profundo y el contorno, y los de G′ bajo para zonas que requieren suavidad, como los labios y las líneas finas. La cohesividad es la tendencia del gel a mantenerse unido e influye en si el producto se dispersa en el tejido.
Los rellenos también pueden clasificarse por su estructura. Los productos monofásicos tienen el aspecto de un gel homogéneo y liso, mientras que en los bifásicos o particulados hay partículas de gel de tamaños determinados suspendidas en un vehículo. Ambas estructuras tienen usos en zonas diferentes. Algunos geles pueden hincharse algo tras el tratamiento al captar agua de su entorno, una propiedad que se tiene en cuenta al elegir un producto para zonas propensas a la hinchazón, como la zona bajo los ojos. Como los valores reológicos que publican los fabricantes pueden obtenerse en condiciones de medición distintas, comparar directamente las cifras entre marcas puede llevar a error. Lo que importa como paciente es que se le explique por qué el producto elegido se considera adecuado para esa zona.
¿Qué relleno de ácido hialurónico se usa para cada zona y finalidad?
En general, los geles blandos y flexibles se usan en zonas delicadas como los labios, las líneas finas y la zona bajo los ojos; los geles de densidad media, para el surco nasogeniano y el volumen de los labios; y los geles firmes que mantienen la forma, para zonas que necesitan soporte profundo, como el pómulo, el mentón y la línea de la mandíbula. Pueden elegirse productos distintos para zonas distintas del mismo rostro.
El uso previsto de un relleno se define en su etiqueta y en sus instrucciones de uso; por ejemplo, un producto puede estar autorizado para los labios y otro para el volumen del tercio medio o el contorno del mentón. Los usos autorizados pueden variar de un país a otro. Al elegir un producto se valoran conjuntamente la movilidad de la zona, el grosor de la piel, la capa en la que se colocará el producto y el cambio que se busca. En los labios, el volumen tiene que funcionar con el movimiento, mientras que en la punta del mentón importa más la capacidad de mantener la forma. En zonas de piel fina, como la que hay bajo los ojos, pueden preferirse productos blandos con poca tendencia a hincharse. Por eso, usar un único producto para todo el rostro suele no ser adecuado. Preguntar a su médico para qué zona se diseñó el producto elegido le ayuda a entender el plan.
La correspondencia entre producto y capa también importa. Un gel firme suele colocarse en la capa profunda, cerca del hueso, y un gel blando en capas más superficiales. Un producto firme colocado en una capa superficial puede palparse o verse irregular. Un gel que queda demasiado superficial en una piel fina puede reflejar la luz de otra manera y dar un tinte azulado, un aspecto conocido como efecto Tyndall. Por eso es normal que una misma persona tenga un producto blando en los labios y uno más denso en el pómulo. Los puntos específicos de producto y técnica para cada zona se tratan en las páginas de cada zona, como las de relleno de labios, pómulos, mentón y zona bajo los ojos.
¿Cómo se degrada el relleno de ácido hialurónico en el organismo?
El relleno de ácido hialurónico se degrada gradualmente a lo largo de meses por la acción de las enzimas hialuronidasas del propio cuerpo y de los radicales libres; los enlaces cruzados ralentizan este proceso. Los pequeños fragmentos que se producen se transportan en gran parte por el sistema linfático y los gestionan los mecanismos naturales del organismo. El efecto visible a menudo empieza a desvanecerse antes de que todo el producto se haya degradado.
El relleno no se degrada de golpe; es un proceso lento y gradual. Las enzimas naturales del cuerpo cortan las cadenas de ácido hialurónico del gel, y los radicales libres también rompen la estructura por oxidación. La estructura reticulada ralentiza notablemente esta degradación en comparación con el ácido hialurónico natural. Como el gel sigue fijando agua durante un tiempo, el volumen suele disminuir de forma inadvertida a lo largo de meses y no de repente. El proceso es silencioso; no se espera que cause dolor, endurecimiento ni ningún otro síntoma. El ácido hialurónico degradado se elimina por las mismas vías que el ácido hialurónico natural que el cuerpo procesa cada día, y no se espera que el relleno se acumule en ningún órgano. Así, a medida que el efecto se desvanece, el rostro se va acercando poco a poco a su aspecto anterior al tratamiento.
El ritmo de degradación no es el mismo en todas las personas. La movilidad de la zona, la estructura del producto, la cantidad utilizada, la profundidad de colocación y el metabolismo individual cambian la duración; las duraciones típicas por zona se tratan con detalle en la página sobre cuánto dura el relleno. Algunos estudios de imagen, sobre todo en zonas con menos movimiento, han descrito que puede quedar algo de producto en el tejido después de que el efecto visible se haya desvanecido. Por eso, antes de un nuevo tratamiento importa cuándo y en qué cantidad se administró el relleno anterior. Guardar registros de sus tratamientos previos, con el nombre del producto y la fecha, facilita esta valoración. Cuando hay que retirar el relleno sin esperar, se utiliza la enzima hialuronidasa; es una característica de seguridad importante que distingue a los rellenos de ácido hialurónico de otros tipos de relleno.
¿En qué se diferencia el relleno de ácido hialurónico de los bioestimuladores y de otros rellenos?
El relleno de ácido hialurónico aporta volumen en el momento del tratamiento y puede disolverse con hialuronidasa cuando es necesario. Los bioestimuladores como la CaHA, el PLLA y la PCL actúan sobre todo de forma gradual, estimulando la propia respuesta de colágeno del tejido, y esta enzima no los disuelve. Los materiales no degradables como la silicona y el PMMA no pueden revertirse y se valoran aparte por la posibilidad de problemas a largo plazo.
Los bioestimuladores funcionan con un principio distinto al del ácido hialurónico. Sustancias como la hidroxiapatita cálcica (CaHA), el ácido poli-L-láctico (PLLA) y la policaprolactona (PCL) se utilizan para estimular la producción de colágeno del propio tejido allí donde se colocan. Una parte importante de su efecto aparece a lo largo de semanas, y a menudo se planifica más de una sesión. El relleno de ácido hialurónico, en cambio, aporta volumen de inmediato, y el aspecto final suele valorarse a las dos o cuatro semanas. También existen productos híbridos que contienen ácido hialurónico y CaHA. En algunos planes se usan juntas las dos clases; por ejemplo, puede elegirse ácido hialurónico para el contorno en puntos concretos y un bioestimulador para el soporte en una zona más amplia. Qué clase es adecuada depende del grado de pérdida de volumen, de la calidad de la piel y de la rapidez con la que espere el cambio.
Los materiales de relleno que el cuerpo no degrada o que permanecen durante mucho tiempo, como la silicona, el PMMA y la poliacrilamida, se abordan hoy con mucha más cautela en la estética facial. Estos materiales no responden a la hialuronidasa; incluso años después pueden aparecer endurecimiento, bultos o reacciones inflamatorias, y el manejo de estos problemas puede ser más complejo. Los rellenos de ácido hialurónico tampoco están libres de riesgo; pueden producirse hinchazón, hematomas, bultos, reacciones inflamatorias tardías y, rara vez, oclusión vascular. No obstante, que sean reversibles da al médico un medio importante para intervenir ante una situación inesperada. Cómo se disuelve el relleno y sus límites se tratan en una página aparte. Saber qué tipo de relleno se ha colocado antes en su rostro es importante para planificar con seguridad cada tratamiento posterior.
Preguntas frecuentes
¿Son lo mismo el hialuronato de sodio y el ácido hialurónico?
En la práctica, sí; el hialuronato de sodio es la forma de sal del ácido hialurónico, y gran parte del ácido hialurónico del cuerpo se presenta en esta forma. Las etiquetas de los rellenos suelen indicar «hialuronato de sodio reticulado». El hialuronato de sodio de los productos cosméticos, en cambio, en su mayor parte no está reticulado y no aporta volumen como lo hace un relleno.
¿Puede el ácido hialurónico de las cremas faciales sustituir al relleno?
No; el ácido hialurónico de cremas y sérums favorece la hidratación en la superficie de la piel, pero no llega a las capas profundas ni aporta volumen o soporte. El relleno es un gel reticulado que se coloca directamente bajo la piel. El ácido hialurónico cosmético puede ser útil en el cuidado de la piel, pero no se espera que rellene una depresión ni cree contorno.
El ácido hialurónico existe de forma natural en el cuerpo, entonces, ¿puedo ser alérgico o alérgica al relleno?
Una alergia verdadera al propio ácido hialurónico es poco frecuente, pero un relleno no está hecho solo de ácido hialurónico. Las reacciones pueden estar relacionadas con la lidocaína del producto, con trazas de sustancias de la fabricación o con respuestas inmunitarias al gel. También se han descrito hinchazón tardía y bultos que aparecen semanas o meses después, así que informe a su médico de su historial de alergias.
¿Cómo puedo saber si el relleno que tengo en el rostro es de ácido hialurónico?
Lo recomendable es pedir al lugar donde se hizo un registro con el nombre del producto, el número de lote y la fecha del tratamiento; además, tiene derecho a ver la caja y la etiqueta en el momento del tratamiento. Estos datos importan para decidir si más adelante podría hacer falta disolverlo y cómo se planifica un nuevo tratamiento. Sin registros, una exploración y, cuando sea necesario, una ecografía pueden dar una orientación.
¿Dura más un relleno con más reticulación?
En general, los geles más reticulados se degradan más despacio en el organismo, pero la duración no depende solo de esta propiedad. La movilidad de la zona, la cantidad, la profundidad de colocación y el metabolismo individual también influyen. Un gel firme y duradero puede no ser adecuado para una zona que requiere suavidad, como los labios, así que el producto se elige primero por lo bien que se adapta a la zona y después por cuánto dura.
¿Se acumula en el cuerpo el relleno de ácido hialurónico?
Como el relleno de ácido hialurónico se degrada con el tiempo, no se espera que se acumule en los órganos. Sin embargo, si el tratamiento se repite a intervalos cortos en la misma zona antes de que se haya degradado el relleno anterior, el producto puede acumularse allí y, con el tiempo, dar un aspecto pesado o poco natural. Por eso, en cada exploración y antes de un nuevo tratamiento se valora cuánto relleno queda en la zona.
¿Es lo mismo el relleno de ácido hialurónico que un skin booster de ácido hialurónico?
No; ambos pueden contener ácido hialurónico, pero sus fines son distintos. El relleno da volumen y soporte a una zona concreta con un gel reticulado que mantiene la forma. Los skin boosters son más fluidos, se administran en pequeñas cantidades en una zona más amplia del rostro y se dirigen a la hidratación, la elasticidad y la textura de la piel; no se espera que aporten un volumen apreciable.
Fuentes (3)
Este contenido es informativo con carácter general y no sustituye a una valoración médica personal.
