Dispositivos de energía · Comparativa

Ultherapy o Thermage:
en qué se diferencian el ultrasonido focalizado y la radiofrecuencia

Ultherapy y Thermage buscan mejorar la firmeza de la piel, pero con energías distintas.

Ultherapy emplea ultrasonido focalizado guiado por imagen para crear puntos de calor en la dermis profunda y a nivel del SMAS; Thermage utiliza radiofrecuencia monopolar para calentar la dermis profunda y el tejido conectivo en un volumen más amplio. Ninguno es superior en términos generales: la elección depende de dónde se encuentra la flacidez, de su grado, de la estructura de la piel y del historial médico.

Tipo de energía
Ultherapy: ultrasonido focalizado · Thermage: radiofrecuencia monopolar
Distribución del calor
Ultherapy: profundo y puntual · Thermage: volumétrico y difuso
Objetivo principal
Ultherapy: tejido de sostén profundo · Thermage: piel y calidad del tejido
En común
Suele bastar una sesión, efecto gradual, recuperación corta

¿En qué se diferencia la forma en que Ultherapy y Thermage calientan el tejido?

Ultherapy concentra ondas de ultrasonido a profundidades determinadas bajo la piel y crea pequeños puntos de calor bien delimitados. Thermage transforma la energía de radiofrecuencia en calor a través de la resistencia eléctrica del tejido y lo reparte en un volumen más amplio, mientras se enfría la superficie de la piel. Ambos buscan estimular la producción de colágeno, pero por vías distintas.

En Ultherapy, la energía del ultrasonido se concentra a una profundidad fijada, de forma parecida a como una lupa reúne la luz en un solo punto. Al emitir la energía, se alinean puntos de calor de tamaño milimétrico a esa profundidad, mientras el tejido que queda entre ellos y la superficie de la piel se ve relativamente respetado. Los transductores con distintas profundidades de enfoque permiten tratar por separado capas más superficiales y más profundas de la misma zona. Una particularidad es que el profesional puede ver en una imagen de ecografía las capas situadas bajo la piel mientras trabaja. Esta imagen ayuda a comprobar que la energía llega al tejido previsto y no a una estructura como el hueso, y que cada línea sigue el mapa de tratamiento planificado. Como el grosor del tejido varía según la zona, la imagen también orienta la elección del transductor.

En Thermage, la energía viaja desde una única punta hacia una placa de conexión a tierra colocada en el cuerpo, y por el camino la resistencia del tejido la convierte en calor. El calor resultante es volumétrico y no puntual: la punta calienta de forma más difusa el tejido situado bajo la zona que toca. Antes y después de cada pulso, la punta enfría la superficie de la piel, lo que contribuye a protegerla. Una cuadrícula temporal dibujada sobre la zona de tratamiento ayuda a repartir los pulsos de manera uniforme. El calor provoca una contracción inmediata de las fibras de colágeno, seguida de un proceso de reparación que se desarrolla a lo largo de meses. Este calentamiento difuso significa que se busca un efecto repartido sobre una superficie más amplia de la propia piel.

¿Qué capas alcanza cada uno y por qué importa la diferencia de profundidad?

Los transductores más profundos de Ultherapy pueden llegar al sistema músculo-aponeurótico superficial (SMAS), la capa sobre la que también se actúa en un lifting facial quirúrgico. Thermage actúa sobre todo en la dermis profunda y en las bandas de tejido conectivo bajo la piel. Por eso Ultherapy se considera más para la flacidez del tejido de sostén profundo, y Thermage para la firmeza y la calidad de la propia piel.

La flacidez facial no siempre procede de la misma capa. En algunas personas la calidad de la piel está relativamente bien conservada mientras se afloja el tejido de sostén que hay debajo; una línea mandibular que se desdibuja, cierta plenitud bajo el mentón y una ceja algo descendida son ejemplos. En otras, el cambio principal está en la propia piel: se adelgaza, pierde elasticidad y se hacen más visibles las arrugas finas y el aspecto de papel de crepé. El ultrasonido focalizado, que puede dirigirse a la capa profunda, se plantea con más frecuencia en el primer cuadro, y la radiofrecuencia, que calienta de forma difusa la dermis y las bandas de tejido conectivo, en el segundo. En la consulta, levantar suavemente la piel para valorar su grosor y su elasticidad ayuda a hacer esta distinción. Estas tendencias no son reglas fijas y pueden variar de una persona a otra.

La diferencia de profundidad también tiene implicaciones de seguridad. En personas con muy poca grasa facial se ha descrito una pérdida de volumen no deseada con el ultrasonido focalizado dirigido a capas profundas, por lo que el transductor y la profundidad se eligen con cuidado. Con la radiofrecuencia el calor se reparte de forma difusa, de modo que el nivel de energía se ajusta a lo que siente la persona; se han descrito, de forma poco frecuente, cambios en la grasa situada bajo la piel. Para zonas de piel muy fina, como los párpados, Thermage dispone de puntas específicas para el contorno de ojos, mientras que Ultherapy se aplica en la línea de la ceja y no en el párpado propiamente dicho. La posición de cualquier relleno, hilo o implante metálico en la zona también se tiene en cuenta al elegir la profundidad y la energía. Estas diferencias explican por qué la elección varía según la zona.

¿A quién puede convenir cada uno y cuáles son los límites de ambos?

Para una flacidez leve o moderada originada en tejidos más profundos, en la línea de la ceja, la mandíbula, bajo el mentón y en el cuello, se plantea con más frecuencia Ultherapy; para una piel que se adelgaza, con arrugas finas, aspecto de papel de crepé y flacidez leve de la piel del párpado, Thermage. Ninguno de los dos repone el volumen perdido, elimina un exceso importante de piel ni busca el cambio que ofrece un lifting facial quirúrgico.

Por ejemplo, en una persona con buena calidad de piel que nota que su línea mandibular empieza a perder definición, puede plantearse Ultherapy, que actúa sobre el tejido de sostén profundo. En una piel que se ha adelgazado en todo el rostro y el cuello, con daño solar y arrugas finas, el calor difuso de Thermage puede resultar más pertinente. El cuello se valora con ambos dispositivos, y se sabe que Thermage también se utiliza en algunas zonas del cuerpo. Como una misma persona puede tener ambas necesidades, la decisión no se basa solo en la queja, sino en la capa y la estructura de la piel que se observan en la consulta. Su umbral de dolor, el tiempo que puede reservar para la recuperación y su respuesta a tratamientos anteriores también pueden influir en la elección.

Los límites de ambos dispositivos son parecidos. Ante la pérdida de volumen en las mejillas, las sienes o bajo los ojos pueden ser más pertinentes los rellenos o los bioestimuladores, y la toxina botulínica para las arrugas de expresión. Con un descolgamiento avanzado y un exceso importante de piel, ni el ultrasonido focalizado ni la radiofrecuencia sustituyen a la cirugía, y puede aconsejarse la opinión de un cirujano plástico. El historial médico también acota la elección: un marcapasos o un desfibrilador implantado es una contraindicación importante para los dispositivos de radiofrecuencia monopolar como Thermage, y con el ultrasonido focalizado también se valoran de forma individual los implantes situados en la zona de tratamiento. Ambos tratamientos suelen posponerse durante el embarazo y la lactancia, y antes se revisa la lista completa de medicamentos. Si hay una infección activa, un herpes labial o una herida abierta en la zona, el tratamiento espera hasta que haya cicatrizado.

¿Qué se siente de distinto durante y después del tratamiento?

Con Ultherapy se nota un calor profundo y breve o un hormigueo punzante cuando se emite la energía, y puede ser más perceptible cerca del hueso. Con Thermage, cada pulso trae una ráfaga corta de calor intenso en la superficie, seguida de inmediato por enfriamiento. Tras cualquiera de los dos, la mayoría de las personas retoma su rutina diaria el mismo día.

La intensidad de la molestia varía según la persona, la zona y el nivel de energía. En Ultherapy, la sensación depende de la profundidad del enfoque y del grosor del tejido subyacente, y puede notarse más cerca del hueso, como a lo largo de la mandíbula y en la frente. En Thermage, el nivel de energía puede ajustarse durante el tratamiento según sus comentarios. En ambos casos, el médico puede planificar de antemano un analgésico u otras medidas de confort. La duración del procedimiento depende del tamaño de la zona tratada y aumenta cuando se tratan juntos el rostro y el cuello. Saber de antemano cuánto durará y en qué puntos puede aumentar la sensación hace que el proceso resulte más predecible.

Tras Ultherapy, el enrojecimiento y la hinchazón leves suelen remitir en pocos días, mientras que la sensibilidad al tacto puede durar unas semanas en algunas personas; en ocasiones aparecen pequeños hematomas a lo largo de las líneas. Tras Thermage, el enrojecimiento suele desaparecer entre unas horas y unos días; raramente se han descrito marcas que siguen las líneas de la cuadrícula o pequeñas ampollas. El entumecimiento temporal y las quemaduras figuran entre los riesgos poco frecuentes de ambos dispositivos. El maquillaje y el cuidado diario de la piel suelen poder retomarse pronto, y se aconseja la protección solar. Si la hinchazón es notable, puede sugerirse evitar durante el primer día o los dos primeros las actividades que elevan la temperatura corporal, como las saunas y el ejercicio intenso. Si nota dolor inesperado, ampollas o cambios de color, póngase en contacto con su médico.

¿Hay diferencia en cuándo aparecen los resultados y cuánto duran?

No una marcada. Con ambos dispositivos, el cambio ligado a la producción de colágeno empieza a las pocas semanas y suele desarrollarse de forma gradual a lo largo de varios meses. Ambos suelen planificarse en una sola sesión; cuánto se mantiene el efecto varía con la edad, la calidad de la piel y el estilo de vida, y el momento de un posible tratamiento de mantenimiento se decide de forma individual.

La sensación de firmeza justo después de Thermage se debe en gran parte a la contracción inmediata que provoca el calor en las fibras de colágeno y a una leve hinchazón, y este aspecto inicial puede desvanecerse con rapidez. Con Ultherapy no se espera ningún cambio apreciable justo después del tratamiento. En ambos, el cambio real depende de la formación de colágeno nuevo y en muchas personas se desarrolla a lo largo de unos meses, y en algunas continúa hasta los seis meses. Por eso se programa una revisión pasados unos meses para valorar el resultado, comparándolo con fotografías tomadas antes del tratamiento con la misma luz y desde el mismo ángulo. Acordar antes del tratamiento qué cambio se persigue y en qué zona también facilita valorar el resultado.

La duración del efecto no puede expresarse como una clasificación fija entre ambos dispositivos. La edad, el grosor de la piel, el daño solar, el tabaquismo y los cambios importantes de peso son los principales factores que influyen en cuánto se mantiene el resultado. Como el tejido sigue envejeciendo, pasado un tiempo puede plantearse un tratamiento de mantenimiento; su momento depende de la respuesta al tratamiento anterior y de los hallazgos de la exploración actual. Cuando el efecto se desvanece, no se espera que el rostro quede más flácido que antes del tratamiento; el tejido sencillamente continúa su curso normal de envejecimiento. La protección solar regular y evitar el tabaco ayudan a mantener el resultado con cualquiera de los dos métodos. El dispositivo que se elija para el mantenimiento también se reevalúa según el cambio más destacado en ese momento.

¿Pueden utilizarse Ultherapy y Thermage juntos?

Sí, en algunos planes se usan ambos dispositivos de forma complementaria: Ultherapy actúa sobre el tejido de sostén profundo y Thermage sobre la propia piel y su calidad. Se indica que pueden planificarse el mismo día o en momentos distintos; si es necesario combinarlos, y en qué orden y con qué intervalo, lo decide el médico según los hallazgos de la exploración.

La razón de combinarlos es tratar cada capa con la energía adecuada en rostros donde la flacidez afecta a más de una capa. Por ejemplo, una línea mandibular que se desdibuja por el tejido más profundo y una piel adelgazada en todo el rostro pueden coexistir en una misma persona. Sin embargo, combinarlos no es necesario para todo el mundo; cuando un solo dispositivo puede lograr el cambio buscado, añadir un segundo tratamiento aumenta el tiempo de recuperación y el coste sin aportar siempre un beneficio adicional. Cuando se hacen ambos el mismo día, la hinchazón y la sensibilidad pueden ser más notorias, por lo que en algunos planes los tratamientos se separan unas semanas. La decisión de combinar depende de si el cambio alcanzable con un solo dispositivo satisfaría sus expectativas.

A la hora de elegir, la pregunta real no es qué dispositivo es más potente, sino en qué capa se encuentra el problema. En la consulta se examina su rostro desde distintos ángulos y con gestos, se valoran a mano el grosor y la elasticidad de la piel y se revisan la distribución de la grasa y la pérdida de volumen. Cuando predomina la pérdida de volumen, pueden plantearse opciones inyectables en lugar de dispositivos, y ante un descolgamiento avanzado, la opinión de un cirujano. Los dispositivos originales, su situación de registro conocida en Turquía y el tratamiento en un centro sanitario autorizado bajo la responsabilidad de un médico son la base de un proceso seguro. También es razonable pedir el nombre y el modelo exactos del dispositivo que se va a utilizar. Se le anima a tomarse el tiempo necesario para que le resuelvan sus dudas antes de decidir.

Preguntas frecuentes

¿Duele más Ultherapy o Thermage?

La molestia varía de una persona a otra, pero algunas describen el calor profundo de Ultherapy cerca del hueso como más intenso. En Thermage, el enfriamiento sigue al breve calor de cada pulso y el nivel de energía puede ajustarse según sus comentarios. Como las cremas anestésicas actúan cerca de la superficie y pueden aportar poco frente al calor profundo de Ultherapy, se hablan de antemano opciones como un analgésico por vía oral.

Tengo el rostro delgado y con poca grasa. ¿Debería plantearme Ultherapy o Thermage?

En un rostro delgado y con poca grasa, tanto Ultherapy como Thermage se planifican con más cautela. Con Ultherapy se ha descrito pérdida de volumen no deseada con transductores profundos, por lo que el transductor y la profundidad se eligen con cuidado; con Thermage también se han descrito, de forma poco frecuente, cambios en la grasa. En estos rostros la preocupación principal suele ser la pérdida de volumen más que la flacidez, por lo que pueden pasar a primer plano las opciones con rellenos o bioestimuladores.

¿Debería plantearme Ultherapy o Thermage para un cuello flácido?

En el cuello, la elección depende del tipo de flacidez. Ultherapy se plantea con más frecuencia para la flacidez leve o moderada originada en tejidos más profundos bajo el mentón y en el cuello, y Thermage para la piel del cuello que se adelgaza y tiene aspecto de papel de crepé. La toxina botulínica puede convenir a las bandas del cuello, y los inyectables para la calidad de la piel o los rellenos a las líneas horizontales del cuello; ante un descolgamiento marcado de la piel, el efecto de ambos dispositivos es limitado.

¿En qué se diferencian Ultherapy y Thermage para una ceja baja y unos párpados flácidos?

Ultherapy puede usarse para actuar sobre el tejido que sostiene la ceja cuando ha descendido ligeramente, pero no se aplica en el párpado propiamente dicho. Thermage dispone de puntas para el contorno de ojos pensadas para la flacidez leve y las líneas finas de la piel del párpado, y ese tratamiento requiere protección ocular. Ante un exceso marcado de piel en el párpado o una verdadera caída del párpado, el efecto de Ultherapy y Thermage es limitado.

Me hice Ultherapy hace tiempo. ¿Se puede elegir Thermage la próxima vez?

Sí, haberse hecho Ultherapy antes no excluye Thermage la próxima vez, y a la inversa también. La elección depende de su respuesta al tratamiento anterior y del cambio más destacado en ese momento: flacidez en el tejido más profundo o adelgazamiento de la piel. El tiempo transcurrido entre tratamientos y cualquier relleno o hilo en la zona también influyen en el plan.

¿Influyen factores distintos en el coste de Ultherapy y de Thermage?

En parte. En ambos dispositivos, el tamaño de la zona tratada es un factor clave. En Ultherapy, los transductores utilizados y el número de líneas emitidas definen el alcance del plan; en Thermage lo hacen el tipo de punta y el número de pulsos, y se sabe que las puntas de Thermage son de un solo uso. Se podrá dar información clara cuando en la consulta se decidan las zonas y la extensión del tratamiento.

¿Puedo hacerme Ultherapy o Thermage si tengo un marcapasos o un implante metálico?

Un marcapasos o un desfibrilador implantado se considera una contraindicación importante para los dispositivos de radiofrecuencia monopolar como Thermage, que en general no se aconseja en esa situación. En el caso de Ultherapy, se indica que la información del fabricante incluye advertencias sobre implantes electrónicos o metálicos activos en la zona de tratamiento. Por eso el tipo y la posición de cualquier implante se comentan en detalle en la consulta, con la opinión de un especialista si hace falta.

Si pienso adelgazar, ¿debería esperar antes de hacerme Ultherapy o Thermage?

Si se prevé una pérdida de peso importante, suele ser más sensato esperar a que el peso se haya estabilizado en gran medida antes de Ultherapy o Thermage. Una pérdida de peso rápida y marcada puede modificar la distribución de la grasa facial y la flacidez, lo que cambia el objetivo del tratamiento planificado. Como la preocupación principal tras adelgazar suele ser la pérdida de volumen, pueden plantearse opciones inyectables junto con los dispositivos.

Este contenido es informativo con carácter general y no sustituye a una valoración médica personal.

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